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Lavanda

La lavanda es una planta de la familia de las lamiáceas, que contiene una treintena de especies conocidas, entre las que se encuentra el espliego, fácilmente confundible con la lavanda común. El nombre científico de la lavanda, lavandulae, proviene del verbo latino lavare, por que esta flor ayuda a lavar las heridas tanto físicas como emocionales.

Propiedades beneficas

Dolor de cabeza y migrañas.

Dolores reumáticos y de lumbares.

Dolor de pies.

Los alcoholes terpénicos, así como los taninos de su composición, son la base de las propiedades antisépticas y astringentes de la lavanda. De ahí su uso en numerosas cremas y geles para tratar diferentes afecciones relacionadas con la piel y el cuero cabelludo. Entre ellas:

Picaduras y quemaduras.

Psoriasis, eccemas o sarna.

Heridas, cortes y moretones.

Previene y evita la caída del cabello.

Por último, esta planta tiene una alta capacidad antivírica y antibacteriana. En casos de faringitis, laringitis y de inflamación de anginas se recomiendan los gargarismos con lavanda. Y para enfermedades que cursan con problemas respiratorios –tales como la gripe, la bronquitis y los resfriados– se aconseja tomar una infusión de lavanda muy caliente y endulzada con miel.

Uso

Se utiliza en infusión para las jaquecas producto del agotamiento nervioso tomando 1 taza de infusión estándar de las flores 3 veces al día y, si tomas 1 taza antes de acostarte, puede ayudarte a aliviar el insomnio. También resulta apropiada como digestivo tras la comida. En tintura, se puede tomar hasta 5 ml (1 cucharadita) al día para las jaquecas, la depresión o la tensión nerviosa, aunque también sirve para calmar el asma, especialmente en ataques desencadenados por la tensión nerviosa, y para el estrés.

Sin embargo, la aplicación más extendida de la lavanda es como aceite esencial, al que hay tres formas diferentes de sacarle partido:

Aplica aceite puro sobre picaduras o mordeduras de insecto, o añada 10 gotas a 50 ml de agua y utilízalo como loción para quemaduras solares. Para ayudar a conciliar el sueño, coloca un paño con 3-4 gotas de aceite bajo la almohada.

Aceite de masaje. Diluye 2 ml (20 gotas) de aceite esencial en 10 ml de aceite base para aliviar dolores musculares. Frota las sienes y la nuca en caso de jaquecas tensionales o al percibir el menor signo de migraña.

Enjuague capilar. Diluye 20 gotas de aceite esencial en una jarra de agua para obtener un buen enjuague capilar para los piojos. Aplica unas gotas de aceite puro en el peine con el que se eliminan las larvas y las liendres.

Efectos secundarios

Su aceite esencial puede empeorar los síntomas de las enfermedades indicadas en las líneas anteriores: síndrome del intestino irritable, colitis, enfermedad de Crohn; además de en caso de diarreas, hinchazón abdominal y sangre en las heces.

Asimismo, el consumo de aceite esencial de lavanda puede causar:

Reacciones y molestias en el aparato digestivo.

Molestias y dolores en el cuerpo, como por ejemplo dolor de cabeza, de espalda o molestias musculares.

Problemas en la piel: picor o dermatitis.

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