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Sonambulismo

Qué es

El sonambulismo es un trastorno del sueño que se caracteriza porque las personas caminan o realizan alguna otra actividad estando todavía dormidas.

Suele producirse durante la etapa IV del sueño no MOR y es más común en niños que en adultos. Además, los expertos indican que hay más probabilidades de que una persona sea sonámbula cuando no ha dormido lo suficiente.

Los episodios pueden ser muy breves (unos segundos o minutos) o pueden durar hasta 30 minutos o más. La mayoría suelen permanecer menos de 10 minutos. Durante un episodio las personas que caminan dormidas pueden caminar, ejecutar actividades como mover muebles, ir al baño, vestirse e incluso salir a la calle. Si no se perturba al sonámbulo, éste suele regresar a dormir. En algunas ocasiones pueden quedarse dormidos en un lugar diferente o incluso inusual.

Causas

Existen determinados factores que pueden precipitar un episodio de sonambulismo, sin embargo, por regla general no se conocen las causas exactas que originan los episodios de sonambulismo aunque existe la sospecha de que en muchos casos puede ser hereditario.

En los niños está asociado con la privación de sueño (haber dormido mal la noche o las noches anteriores), la fatiga y la ansiedad.

En los adultos las principales causas son:

  • El consumo de alcohol.
  • Determinados medicamentos.
  • Afecciones médicas, como las convulsiones.
  • Trastornos mentales.

En los ancianos puede originarse debido a un trastorno del comportamiento vinculado con el sueño MOR (etapa del sueño con movimientos oculares rápidos).

Síntomas

El niño sonámbulo suele sentarse en la cama con los ojos abiertos y una expresión de admiración o sorpresa o incluso puede salir de la cama sin que haya despliegue de conductas vigorosas ni se recuerde al despertar el contenido de ningún ensueño.

Frente al sonambulismo plácido entre los niños, el sonambulismo entre los adultos sí conlleva una conducta problemática, ya que se acompaña con frecuencia de acciones físicas vigorosas o violentas, que pueden producir lesiones a la persona que lo padece. Mientras que el niño sonámbulo no suele recordar ninguno de los sueños que han acompañado al sonambulismo, los adultos sí suelen recordar el contenido de sus ensueños y estos son de naturaleza violenta en muchas ocasiones.

Entre los sonámbulos adultos se repite una temática con frecuencia en los sueños. Suelen ser situaciones en las que se requiere una huida o auxilio inmediato, como bombas a punto de estallar, incendios o edificios a punto de derrumbarse. Estos sueños invitan a un escape inmediato y puede provocar que el adulto salte de la cama de manera abrupta.

Los síntomas del sonambulismo se caracterizan por:

  • Cuando despierta, el sonámbulo puede estar confuso y desorientado.
  • Si alguien lo despierta puede tener una actitud agresiva.
  • Normalmente la expresión facial permanece ausente.
  • Suelen abrir los ojos durante el sueño.
  • No recuerdan el episodio cuando salen de él.
  • Hablan dormidos y dicen frases inconexas y sin sentido.
  • Levantarse y caminar.
  • Realizar actividades físicas.

Prevención

El sonambulismo es relativamente frecuente en niños. Se puede prevenir con la adopción de hábitos saludables que incluyan unos períodos de descanso nocturno normales dentro de un horario regular.

En los adultos, es recomendable del mismo modo dormir ocho horas diarias, así como reducir el estrés y la ingesta de alcohol.

Los episodios de sonambulismo están relacionados con la fatiga, la ansiedad y la falta de sueño.

Tipos

En los niños se pueden distinguir dos tipos de sonambulismo:

Incompleto

En este tipo de sonambulismo el niño se incorpora en la cama, se frota los ojos, mueve las sábanas y, finalmente, se vuelve a tumbar en la cama para continuar el sueño.

Completo

En estos casos el infante sale de la cama y puede caminar por la habitación y la casa. Aunque está dormido, el niño puede tener los ojos abiertos y realizar actividades de forma automática como comer, hablar, vestirse, etc. Cuando despierta, no recuerda nada de lo que ha ocurrido.

Diagnóstico

El diagnóstico de esta patología no necesita la realización de ningún tipo de prueba o examen físico por parte del médico. Sin embargo, el especialista puede realizar alguna para descartar que el paciente tenga alguna afección relacionada, como convulsiones.

Si el especialista considera que el origen del sonambulismo tiene un carácter emocional puede solicitar una evaluación psicológica para determinar las causas específicas, como la ansiedad o el estrés.

Tratamientos

Si un adulto experimenta sueños de contenido violento acompañados de conducta anormal saliendo de la cama debería consultar con un especialista, dado que el diagnóstico es sencillo y existe un tratamiento farmacológico eficaz. Muchas veces se producen episodios de sonambulismo durante algún periodo de tiempo que luego remiten solos. En estos casos habría que seguir el tratamiento durante una temporada para luego suspenderlo y observar la evolución del paciente y retomarlo si fuera necesario.

Esta terapia no es necesaria en los niños, ya que el sonambulismo infantil no suele tener mayores consecuencias y desaparece con el tiempo. Basta con garantizar al niño unos períodos de descanso nocturno normales dentro de un horario fijo y observar que mantiene una correcta higiene del sueño. Los padres deben ser advertidos de que se trata de un trastorno benigno que remite con la edad.

Otros datos

Lesiones frecuentes

El escape violento de la cama puede ocasionar choques o tropiezos contra la pared o el mobiliario produciéndose lesiones con frecuencia.

El adulto puede desarrollar un auténtico miedo a lo que pueda ocurrir durante la noche y crear barreras alrededor de la cama para no sufrir daños en caso de salidas, o cerrar puertas y ventanas para evitar escapar de la casa inadvertidamente.

En los casos en los que los sueños violentos se acompañan de conductas anormales y salidas de la cama se debe consultar con el especialista, ya que el diagnóstico es sencillo y se puede tratar con tranquilizantes y otros fármacos.

Pronóstico

Los episodios de sonambulismo en los niños suelen remitir a medida que van creciendo y en muchos adultos desaparecen cuando cambian costumbres, como el consumo de alcohol o la falta de sueño.

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