buscar
facebook
twitter
youtube
 

Pies planos

Qué es

El pie plano es una afección que se caracteriza por una falta de arco longitudinal o de bóveda plantar (justo la alteración contraria que la del pie cavo). “Se dice del pie que ha perdido arco plantar normal y se ha aplanado”, puntualiza Javier Torralba Estellés, presidente de la Asociación Española de Cirugía Podológica (AECP). La huella que deja un pie plano es fácil de reconocer porque carece de la curva característica del pie o ésta es menos pronunciada.

Se trata de una patología bastante frecuente y afecta a aproximadamente un 20 por ciento de la población española.

Causas

Los pies planos ocurren debido a que los tejidos que sostienen las articulaciones en el pie se debilitan.

A medida que los niños crecen los tejidos se tensan y van conformando el arco plantar, más o menos a los dos o tres años de edad. “El envejecimiento, el sobreuso, las lesiones o una enfermedad pueden causar daño en los tendones y provocar que se desarrolle un pie plano”, aclara Torralba Estellés. En el caso de que una persona a la que ya se le han formado los arcos presente pie plano, esta afección solo puede aparecer en un lado.

La mayoría de las personas tiene arcos normales cuando son adultas. Sin embargo, es posible que en ocasiones este arco nunca llegue a formarse.

Síntomas

La mayoría de los pies planos no causa dolor. Hasta los dos años de edad no se puede determinar la presencia de la alteración porque, hasta entonces, el pie del niño cuenta con un tejido adiposo (grasa) en la planta del pie. Esta almohadilla desaparece con el tiempo y no requiere tratamiento alguno.

Hay ocasiones en las que el dolor de pie plano que sufren los niños es causado por la coalición tarsiana, una afección en la que dos o más huesos del pie crecen unidos o se fusionan.

En el caso de los adultos el dolor aparecerá después de períodos prolongados sobreutilizando el pie o practicando deporte. 

Prevención

Según Torralba Estellés, no hay prevención posible para este trastorno. Sin embargo, es posible realizar una serie de ejercicios para optimizar el desarrollo de los pies:

  • Caminar de puntillas.
  • Andar descalzo por terreno irregular o por la playa.
  • Agarrar objetos con los dedos de los pies.

Estos sencillos hábitos ayudan a formar el arco y por lo tanto previenen la aparición del pie plano, a pesar de que, en la mayoría de los casos este tipo de alteración es hereditaria.

Generalmente, el pie plano no supone un problema para caminar o calzarse. Es conveniente observar una serie de reglas básicas en el calzado, tales como emplear siempre un zapato ancho, cómodo y flexible, que esté bien ventilado y tenga buena adherencia al suelo.

Tipos

  • Pie plano flexible: Es uno de los tipos más comunes de pie plano y se refiere a un pie que es plano cuando la persona lo apoya en el suelo pero, al levantarlo, el arco vuelve a formarse. Se origina en la niñez en ambos pies y su gravedad va aumentando a lo largo de los años. A medida que se va empeorando la deformidad los tendones y ligamentos del arco pueden estirarse, desgarrarse e inflamarse.
     
  • Pie plano rígido: Este tipo de pie no presenta arco plantar en ninguna circunstancia.

Diagnóstico

El especialista comprobará si el arco interno del pie del paciente llega a contactar con el suelo. En caso positivo, confirmará el diagnóstico de pies planos. Otras pruebas que pueden facilitar el diagnóstico son la tomografía computarizada o TC, que sirve para examinar los huesos en el pie, la resonancia magnética, para analizar los tendones, o la radiografía

Tratamientos

“El pie plano no necesita un tratamiento específico si no está causando dolor o problemas al caminar”, apunta el especialista.

Cuando el pie plano es patológico y produce dolor y molestias, el especialista debe valorar qué terapia es la indicada. Según Torralba, en caso de ser necesario se iniciará el tratamiento mediante dispositivos ortopédicos como plantillas, zapatos ortopédicos o cuñas, no tanto para eliminar el pie plano, sino para facilitar la marcha e impedir los dolores.

Otras posibles medidas para reducir el dolor son evitar actividades que provoquen dolor, adelgazar para reducir el sobrepeso o la obesidad, recurrir a medicamentos antiinflamatorios no esteroideos, como el ibuprofeno, para disminuir el dolor y la inflamación, o fisioterapia o terapia de ultrasonidos que proporcionan un alivio temporal.

“Si el problema es más grave, puede que sea necesario el tratamiento quirúrgico”, indica el presidente de la AECP. La cirugía puede contribuir a limpiar o reparar el tendón y a fusionar algunas de las articulaciones del pie en una posición corregida.

Otros datos

Como la mayoría de los casos de pie plano son indoloros, no necesitan tratamiento.

Si alguien presenta dolor y no le sirven los tratamientos no quirúrgicos puede optar por la cirugía, que en la mayoría de las ocasiones mejora las molestias ocasionadas por los problemas de tendones y potencia la funcionalidad del pie.

Siguenos tambien a traves de:

facebook twitter youtube
 

Colabora y Participa

Colaboraciones de contenido

Suscríbete

  • SHOP

  • vitalidadSalud+
    Esta web utiliza cookies, puedes ver nuestra la política de cookies, aquí Si continuas navegando estás aceptándola
    Política de cookies +