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Fiebres hemorragicas

Qué es

Esta denominación incluye a una serie de enfermedades causadas por distintos virus.

Causas

En varias partes del mundo, las infecciones características de los animales (zoonosis) se manifiestan en los seres humanos.

Síntomas

Algunos virus causan una infección grave, generalmente mortal, caracterizada por una fiebre hemorrágica, sangrado generalizado y fallo de varios órganos.

Tipos

La Fiebre de Lassa

Es provocada por un virus de Nigeria, Sierra Leona, Guinea y Liberia, aunque puede darse en cualquier parte del continente africano. El mayor riesgo se corre en la estación seca. Su contagio se produce al comer o manipular carne de roedores infectada. Una vez contagiada, una persona puede transmitirla directamente a otras. Los síntomas aparecen entre cinco y quince días después del contagio y son: fiebre, malestar general, úlceras bucales, alteraciones cutáneas y dolores musculares. Poco a poco se van haciendo más intensos hasta que provocan la incapacidad del enfermo. Dada su gravedad, ante la presencia de cualquier estado de fiebre sin que se conozca su causa se debe acudir al médico para que el diagnóstico sea lo más precoz posible. Individualmente lo único que se puede hacer es evitar el contacto con cualquier tipo de roedor, vivo o muerto.

La Fiebre del Valle del Rift

Se encuentra en muchas zonas del Africa Subsahariana y afecta al ganado vacuno, ovino, caprino y otros animales domésticos. El hombre se infecta de modo casual al manipular la sangre o tejidos de los animales infectados, o por la picadura de un mosquito infectado. Los síntomas son fiebre asociada a dolores musculares y articulares generalizados. Según la OMS sólo el 1 o 2 por ciento de los enfermos desarrolla posteriormente un cuadro de fiebre hemorrágica o encefalitis. Una de las secuelas más importantes de la patología es la pérdida permanente de parte del campo visual debido a la lesión provocada en la retina. El tratamiento de los casos leves sólo requiere control médico, sin ser necesario el internamiento.

Las medidas de prevención que se pueden seguir son: evitar zonas donde puede haber insectos infectados, usar ropa fresca y de colores claros que cubran la mayor parte del cuerpo y utilizar repelentes de insectos que contengan N, N-dietil-m-toluamida (Det.) o ftalato de dimetilo, así como mosquiteras y sprays. Existe una vacuna de virus atenuados para humanos, pero se está usando de forma experimental y no se recomienda su uso.

La Fiebre hemorrágica de Crimea-Congo

El virus que provoca esta enfermedad se encuentra en cualquier lugar del mundo, pero se da con más frecuencia en gran parte de Africa, Oriente Medio, algunas zonas de la antigua Unión Soviética y en China. Se infecta por la picadura de una garrapata infectada o al aplastarla y por manipular tejidos o sangre de un animal infectado (ganado vacuno, ovino, avestruces, etcétera).

Los primeros síntomas aparecen entre los tres y los doce días tras la infección. Comienzan bruscamente y consisten en fiebre, dolores musculares, mareos, dolores en articulaciones como rodilla, dolor de cabeza y molestia intensa de los ojos ante la luz. Puede evolucionar hacia hemorragias digestivas, nasales, sangrado de encías, disminución del nivel de conciencia y pequeñas lesiones rojas en la piel, que indican la fragilidad de los capilares cutáneos. Ante la gravedad debe ingresarse en un hospital para aplicar las medidas necesarias. Es fundamental el diagnóstico precoz. La prevención pasa por evitar la picadura de las garrapatas infectadas, especialmente en primavera y otoño. Así como las recomendadas en el caso anterior. No se aconseja tomar ningún fármaco como prevención.

El Dengue

Es endémico en la mayoría de las regiones tropicales y subtropicales del mundo. Se dan alrededor de 10 millones de casos cada año, y de ellos, alrededor de 24.000 son mortales. El grupo de población más afectado son los niños menores de 15 años, el 90 por ciento del total de los enfermos. Cinco días después de la infección aparece bruscamente fiebre elevada, dolor de cabeza intenso (localizado típicamente detrás de los ojos), dolor de espalda y molestias musculares generalizadas. Suelen aparecer pequeñas ampollas en la cavidad oral y manchas rojizas por toda la piel, así como falta de apetito, cansancio, náuseas y vómitos. Sin complicaciones, evoluciona favorablemente, produciéndose la recuperación en unos 7 o 10 días.

Existe una forma más grave, la fiebre hemorrágica del dengue, que se da en niños o adultos que hayan padecido previamente la enfermedad de forma leve y se infecten de nuevo. El comienzo es brusco, con fiebre, tos, dolor de cabeza y abdominal, náuseas y vómitos. Se produce un deterioro brusco con hemorragias digestivas, nasales, sangrado de encías, disminución en el nivel de conciencia con agitación y, posteriormente, letargo y lesiones rojas en la piel. Puede evolucionar hacia el síndrome del shock del dengue, que es de máxima gravedad. Debido a la gravedad, se debe ingresar en un hospital para reponer la sangre perdida. No existe ningún fármaco eficaz, por lo que lo mejor para enfrentarse a ella es prevenirla. Las medidas de prevención son las mismas que en los dos casos anteriores.

Ébola

El ébola es una enfermedad severa, que cursa con o sin síntomas hemorrágicos, caracterizada por la transmisión persona a persona a través del contacto cercano con enfermos, cadáveres o fluidos corporales infectados, tales como saliva, sangre, vómitos y posiblemente sudor. Los índices de letalidad son mayores al 50 por ciento. Sus síntomas clínicos pueden variar de acuerdo al subtipo de virus involucrado. Comienzan con el inicio brusco de fiebre habitualmente acompañada de mialgias y cefalea, así como náuseas y vómitos, dolor abdominal, diarrea, dolor torácico, tos y faringitis. También cursa con fotofobia, adenopatías, inyección conjuntival, ictericia y pancreatitis. La afectación del sistema nervioso central se manifiesta a menudo con somnolencia, delirio y coma.

A medida que evoluciona la enfermedad sobreviene la consunción y las manifestaciones sangrantes como petequias, hemorragias y equimosis alrededor de los sitios de punción de agujas, además de hemorragias mucosas. 

Tratamientos

No se conoce un tratamiento que sea capaz de erradicar por completo una fiebre hemorrágica, por lo que los pacientes que sufren estas enfermedades suelen ser tratados en función de los síntomas que los especialistas van detectando según avanza la enfermedad.

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