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Difteria

Qué es

Es una infección aguda muy contagiosa que produce una bacteria llamada Corynebacterium diphtheriae y las toxinas que produce. Afecta a las vías respiratorias altas, garganta y nariz, provocando una mucosa de un color blancogrisáceo que provoca dificultades respiratorias al acumularse. Esto va acompañado de fiebre y dolor en diferentes partes del aparato respiratorio. En casos graves también puede producir miocarditis (inflamación del músculo cardiaco), daños en el sistema nervioso y en los peores casos, la muerte.

Causas

Al tratarse de una bacteria, la difteria se puede contraer de las gotitas respiratorias que expulsa una persona contagiada mediante la tos, los estornudos o cuando habla. También se puede contraer al entrar en contacto un objeto en el que se encuentre la bacteria, como un vaso usado o un recipiente del que haya comido, u objetos de uso personal como una toalla o sábanas.

Vivir en condiciones insalubres, mantener una mala higiene y especialmente, no haber recibido la vacuna correspondiente, también son indicadores de alto riesgo para contraer la difteria.

Síntomas

Los síntomas de la difteria se dan entre de uno a siete días después de que la bacteria entre en el cuerpo y puede provocar:

  • Dolor de garganta, con los ganglios inflamados. Puede provocar dolor al tragar alimentos (odinofagia).
     
  • Fiebre.
     
  • Sensación de debilidad.
     
  • La piel puede mostrar lesiones cutáneas, un color azulado o úlceras.
     
  • Secreción nasal con sangre.
     
  • Dificultad respiratoria, ronquera y tos perruna o metálica.
     
  • Secreción abundante de saliva.
     
  • En algunas ocasiones puede no haber síntomas aparentes. Sin embargo, la persona puede ser portadora de la enfermedad, pudiendo contagiar a otras.
     

Prevención

La vacuna contra la difteria se administra durante la infancia en seis dosis durante el ciclo de vacunación. Cuando el niño cumple 13 o 14 años necesita que se le administre una nueva dosis mediante un refuerzo que en la vacuna va junto al tétanos y la tos ferina. En España este ciclo de vacunación se lleva practicando desde 1945.

Este refuerzo también es necesario en aquellos casos de haber entrado en contacto con alguien que ya haya contraído la enfermedad, para evitar su propagación. También se puede prevenir el riesgo de contagio mediante un antibiótico recetado por un médico.

Diagnóstico

Para diagnosticar difteria, se lleva a cabo un examen físico, especialmente en el interior de la boca, para detectar la mucosa, la inflamación de los ganglios o hinchazón general del cuello o laringe. En exámenes complementarios más exhaustivos se llevan a cabo para el diagnóstico:

  • Tinción de Gram: cultivo de exudado faríngeo (detección de bacterias en la garganta).
     
  • Análisis de toxinas.
     
  • Electrocardiograma para evaluar la posible lesión cardiaca.

Tratamientos

La infección por la bacteria de la difteria siempre requiere el ingreso hospitalario, incluso antes de que se den los resultados definitivos del diagnóstico, a modo preventivo. Se administra una antitoxina diftérica ya sea por inyección intramuscular o intravenosa. A continuación se suelen recetar antibióticos (como penicilina o eritromicina) para eliminar a la bacteria.

En los casos graves se realiza además una monitorización cardiaca del paciente para ver su evolución, así como la ventilación mecánica debido a las complicaciones respiratorias que causa la difteria. Además se administran líquidos por vía intravenosa en caso de que la difteria haya alcanzado el corazón o los riñones.

Otros datos

En el pasado esta enfermedad se conocía como “garrotillo”, por la similitud que se planteaba a la asfixia debido a las membranas similares a las que se llevaría a cabo con un garrote.

Entre un 5 y 10 por ciento de los pacientes que sufren difteria no consiguen superar la enfermedad, un porcentaje que se eleva al 20 por ciento en el caso de los niños y los ancianos.

A principios del siglo XX era una de las principales causas de mortalidad entre los niños, pero debido a la aparición de la vacuna contra esta enfermedad en 1923 los índices de mortalidad bajaron considerablemente. Hoy en día es una enfermedad muy poco frecuente.

El ser humano es el único ser vivo que puede portar la bacteria de la difteria, no existiendo casos conocidos en animales.

Pronóstico

La recuperación de la difteria es un proceso lento con varias semanas de hospitalización, pero que se consigue con éxito en la mayoría de los casos. Los casos más graves, en los que la infección alcanza el corazón, suelen causar la muerte.
 

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