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Cancer de estomago

Qué es

El cáncer gástrico es una enfermedad que se produce debido al crecimiento incontrolado de las células del estómago. Los tumores se pueden originar en cualquiera de las capas de este órgano: mucosa, muscular o serosa.

Según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), el tipo más frecuente es el adenocarcinoma, un tumor que se origina en las glándulas y que supone el 95 por ciento de los diagnósticos en cáncer de estómago.

Los sarcomas, melanomas y linfomas no suelen producirse en este área del cuerpo.

Causas

Al igual que en otro tipo de cánceres, como los tumores cerebrales o el osteosarcoma, por ejemplo, se desconocen las causas exactas del cáncer gástrico.

Sin embargo, sí se saben algunos de los factores de riesgo que favorecen la aparición del cáncer:

  • Factores nutricionales: Seguir una dieta muy rica en productos salazonados y ahumados, frecuente en Japón y China, baja en frutas y verduras frescas o con altas concentraciones de nitratos en los alimentos puede incrementar el riesgo de tener cáncer gástrico.
     
  • Factores ambientales: Preparar mal los alimentos, la falta de refrigeración o el agua en mal estado, también aumentan las oportunidades de que aparezca esta patología.
     
  • Consumir tabaco.
     
  • Algunas enfermedades: Existen determinadas patologías y circunstancias que aumentan el riesgo de desarrollar este cáncer. Las personas que han tenido previamente una cirugía gástrica podrían desarrollarlo si han transcurrido entre 10 y 15 años desde que se operó el paciente; una gastritis crónica atrófica puede ir degenerando hasta formar un cáncer; la anemia perniciosa, los pólipos gástricos o la infección por H. Pylori. No obstante, aunque esta la infección por H. Pylori aumenta el riesgo, la mayoría de los pacientes infectados no desarrollarán cáncer.
     
  • Factores genéticos: En circunstancias poco habituales, el cáncer puede estar vinculado a factores genéticos, por ejemplo, en el síndrome de cáncer gástrico difuso hereditario varios miembros de la familia tendrán cáncer de estómago.
     
  • Factores familiares: Un paciente con varios familiares con cáncer gástrico tiene entre 2 y 3 veces más riesgo de padecerlo.

Síntomas

En la mayoría de los casos, el cáncer gástrico permanece asintomático hasta que el paciente está en una fase avanzada de la enfermedad.

Según SEOM, los síntomas que refiere el paciente al médico suelen ser vagos e inespecíficos y coincidir con síntomas de otras patologías como la úlcera gástrica. Las manifestaciones más frecuentes son pérdida de peso y de apetito, dolor abdominal, cambios del ritmo intestinal o hemorragias que pueden llegar a provocar anemia. Además, algunos pacientes también pueden tener náuseas y vómitos, sensación de estar lleno después de comer muy poco, cansancio

Durante la exploración física el médico puede notar síntomas como nódulos palpables, masas, empastamiento en el abdomen o el aumento del tamaño de algún órgano, entre otros.

Prevención

A día de hoy no existe evidencia científica suficiente para recomendar el cribado mediante endoscopias en la población sana de los países occidentales, donde el cáncer gástrico no es muy frecuente. Entre las estrategias para evitar que se produzca el cáncer de estómago SEOM insiste en la importancia de:

  • Consumir gran cantidad de vegetales y frutas frescas, pilares de la dieta mediterráneab>, y reducir los salazones y ahumados.
  • Conservar correctamente los alimentos.
  • No fumar.
  • Evitar la obesidad, mantener un peso corporal normal y practicar ejercicio físico disminuye el riesgo de cáncer.

 

 

Fruta y verdura

Una dieta rica en fruta y verduda puede ayudar a prevenir la aparición del cáncer de estómago.

Tipos

Más del 95 por ciento de los cánceres de estómago son adenocarcinomas, un tipo de tumor que surge por el crecimiento descontrolado de las células de las glándulas de la mucosa. Dentro del adenocarcinoma existen dos subtipos: intestinal y difuso.

Otros tipos de cáncer gástrico menos frecuentes son los sarcomas, los melanomas, los linfomas y los tumores del estroma gastrointestinal.

Diagnóstico

En algunos países donde el cáncer de estómago es muy frecuente, como Japón, se realizan pruebas (gastroscopia) para conseguir el diagnóstico precoz. Sin embargo, tal y como explican desde SEOM, hasta el momento en los países occidentales, no se ha demostrado que las exploraciones que se realizan de forma rutinaria en personas asintomáticas aumenten la supervivencia del cáncer gástrico.

El primer paso que deben dar los pacientes para diagnosticar esta patología es realizar una historia clínica acompañado de la exploración física, una analítica, pruebas radiológicas y, en la mayoría de los casos, una gastroscopia

Análisis de sangre

Las analíticas son importantes porque aportarán información sobre si el paciente tiene anemia y puede orientar al especialista sobre la situación de la función de algunos órganos, principalmente el hígado y el riñón.

Por otro lado, en los resultados aparecerán los marcadores tumorales, unos indicadores que apuntan hacia la existencia de cáncer, aunque en algunos casos los marcadores pueden estar altos por causas no tumorales.

Endoscopia digestiva alta

En esta prueba el médico introduce por la boca el gastroscopio, un aparato que tiene una luz al final y que permite visualizar el interior del aparato digestivo. El gastroscopio tiene una pinza en el extremo interno que permite tomar biopsias.

Exploraciones radiológicas

Las pruebas radiológicas permiten obtener más información sobre el cáncer, como por ejemplo su extensión. Las más utilizadas son:

  • Radiografía de tórax: Puede ser sustituida por un escáner torácico.
     
  • Radiografía de abdomen: Ofrece información sobre si hay obstrucciones del estómago o del intestino.
     
  • Estudio del esófago-gastro-duodenal: Es médico administrará un contraste de bario en forma de papilla y realizará una radiografía. Con esta prueba puede detectar lesiones. Si se ha realizado una gastroscopia, este estudio no es necesario.
     
  • Ecografía abdominal o abdominopélvica.
     
  • Escáner de tórax.
     
  • CT abdominal-pélvico: Ofrece mucha información sobre el cáncer de estómago: extensión, existencia o no de metástasis en el hígado, etc.
     
  • Resonancia abdominal.

Además de estas pruebas existen otras complementarias que el especialista puede solicitar para completar el diagnóstico: ecografía endoscópica, tomografía de emisión de positrones (PET), gammagrafía ósea o laparoscopia.

Tratamientos

Según señalan desde SEOM, la elección de la terapia adecuada depende de diferentes factores: edad, estado general del paciente, situación nutricional y la existencia de otras patologías importantes, como enfermedades del corazón.

Además, los médicos deben tener en cuenta las circunstancias del tumor: zona del estómago donde está localizado el cáncer, estadio de la enfermedad y el tipo de tumor, así como a eficacia del tratamiento.

En la mayoría de los casos el tratamiento requiere un abordaje multidisciplinar en el que participen profesionales de diferentes especialidades.

Las tres terapias fundamentales son la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia. En algunos pacientes el tratamiento consistirá únicamente manifestaciones como el dolor.

Aunque depende del paciente, el protocolo que se suele seguir es, en primer lugar, extirpar el tumor primario si no existen metástasis a distancia. Dependiendo de la extensión del tumor, el especialista administrará quimioterapia complementaria con o sin radioterapia.

En las circunstancias en las que haya metástasis, el tratamiento de elección es la quimioterapia. Dependiendo del paciente el oncólogo también incluirá el tratamiento con radioterapia y/o cirugía.

Otros datos

Incidencia

El cáncer de estómago es el quinto tumor más frecuente en el mundo. Sin embargo, su presencia varía mucho según la localización geográfica. De hecho, más de la mitad de los casos se encuentran en Japón y China. Otros países donde es frecuente es Sudamérica, Europa del Este y algunos países de Oriente Medio.

En Europa, Estados Unidos, Australia y África es poco frecuente aunque su incidencia está aumentando en los últimos años.

El riesgo de desarrollarlo aumenta a partir de los 50 años y es más frecuente en hombres que en mujeres.

 

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