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Alergias noticias

La eclosión de los tratamientos biológicos en alergias está aún por llegar y de ella se podrá beneficiar ese porcentaje de población que no responde a los tratamientos convencionales y que se ha estimado que ronda entre el 5 y el 10 por ciento de los alérgicos, según ha explicado a Diario Médico Santiago Quirce, jefe del Servicio de Alergología del Hospital La Paz (Madrid), dentro del XXIX Congreso de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), que se ha celebrado en Salamanca.

"En otras patologías como el cáncer, la artritis reumatoide o la psoriasis, los tratamientos biológicos ya han tomado mucho protagonismo, mientras que en el campo de las alergias habrá que esperar a que se produzca su eclosión", apunta Quirce, que en cualquier caso se muestra optimista ante la llegada de nuevos tratamientos biológicos a corto plazo. Ensayos en fase III

"En las alergias están alterados los linfocitos L4TH2 que producen citocinas 4, 13, 5 y 9. Se está avanzando mucho en terapias biológicas que bloquean de forma selectiva las de tipo 4, 13 y 5 o bien se unen a su receptor para conseguir su bloqueo de acción biológica", argumenta el especialista del Hospital La Paz, e insiste en que para la citocina L5 existen ya estudios muy avanzados en fase III.

Entre las terapias en desarrollo, los medicamentos biológicos dirigidos a bloquear estas citocinas proinflamatorias, como IL-5 (mepolizumab) e IL-13 (lebrikizumab), son los que tienen más visos de ser utilizados clínicamente. Tal vez bloquear más de una vía de citocinas (como IL-4 e IL-13 con dulipumab) pueda ofrecer mayor eficacia del tratamiento con una seguridad aceptable.

De todos modos, desde el punto de vista de Santiago Quirce, el avance de la investigación en alergia ha ido de la mano del aumento de patologías alérgicas en los últimos años, y es que los países europeos tienen cierta preocupación por las alergias, ya que afectan a uno de cada cuatro habitantes.

"Lo que sí está claro es que las terapias biológicas no pueden aplicarse a todos los pacientes, ya que tienen un coste elevado y además en muchos casos está demostrado que los tratamientos convencionales son eficaces y más baratos que estas nuevas terapias biológicas".

Científicos de la Universidad de Granada y el centro tecnológico Azti-Tecnalia logran diseñar una proteína láctea más fácil de digerir y que rebaja su alergenicidad.

La proteína láctea β-lactoglobulina ha sido modificada con éxito por científicos de la Universidad de Granada y el centro tecnológico Azti-Tecnalia que han logrado, mediante un tratamiento con luz pulsada, que la proteína sea más fácil de digerir por el organismo humano y que reduzca la alergenicidad de la leche. Esto, además, sin alterar las propiedades de esta proteína.

El estudio, publicado en la revista Soft Matter, ha utilizado por primera vez el tratamiento de luz pulsada, un método de inactivación bacteriana cuyo uso está extendido en la industra alimentaria, en la modificación de una proteína. La luz pulsada degrada la estructura de la proteína conforme se aumenta el número de pulsos de luz aplicados aunque sin dañar la funcionalidad de la misma.

"De hecho, demostramos que la luz pulsada, en algunos casos, incluso mejora las propiedades emulsionantes de la proteína láctea", apunta Julia Maldonado-Valderrama, investigadora de la Universidad de Granada y una de las autoras del trabajo. Una vez aplicados los pulsos de luz, el equipo ha comprobado el efecto de la digestión sobre la proteína modificada.

Los investigadores han empleado para simular el proceso digestivo un dispositivo denominado Octopus que ha sido diseñado y construido en la misma universidad y que demostró que el tratamiento lumínico facilita la digestión, en particular en el intestino delgado.

Maldonado-Valderrama ha detallado que la proteína β-lactoglobulina presenta una difícil digestión debido a que este tipo de proteínas tienen una estructura compacta y compleja que resiste los embates de las enzimas digestivas. Sin embargo, la investigadora asegura que "esta complejidad estructural es necesaria para que las proteínas desempeñen su función estructural como agente estabilizador de emulsiones o espumas".

Asimismo, la proteína β-lactoglobulina, presente en el suero lácteo, es responsable de cerca del 10% de las alergias a los lácteos.

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