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Agorafobia

Qué es

Aunque agorafobia significa literalmente temor a los espacios abiertos, el término describe más específicamente el miedo a quedar atrapado sin una manera práctica y sencilla de escapar, en caso de que tenga un ataque de ansiedad.

El agorafóbico tiende a evitar situaciones potencialmente ansiógenas, como salir de casa, usar trasporte público, ir de compras o practicar deporte, entre otras. Esto supone un grave problema en su vida, ya que casi nunca abandona su hogar y al hacerlo tiene gran ansiedad como consecuencia del pánico.

Causas

No se conocen las causas exactas que provocan la agorafobia. El origen depende de cada caso particular, aunque la mayoría de las veces se desencadena cuando el paciente ha tenido una crisis de angustia y comienza a tener miedo de las posibles situaciones que podrían llevar a otro episodio similar.

Síntomas

El síntoma principal de esta patología es el miedo que puede manifestarse de diferentes maneras:

  • Miedo a estar o quedarse solo.
  • Miedo a estar en sitios en los que podría tener dificultades para salir de allí.
  • Temor a perder el control en lugares públicos.
  • Presentar cambios de comportamiento y temperamento.
  • Sensación de distanciamiento del resto del entorno e incremento de la dependencia con otras personas.
  • Empezar a creer que el ambiente y las cosas que ocurren alrededor son irreales.
  • No salir de casa durante periodos prolongados de tiempo.
  • Dificultad para respirar.
  • Dolor torácico.
  • Náuseas que pueden ir acompañadas de mareos y/o desmayos.
  • Temblores.
  • Sudoración excesiva.
  • Aumento de la aceleración del corazón que puede culminar en taquicardias.

Los agorafóbicos suelen temer los espacios abiertos y tienen miedo a quedar atrapados sin saber cómo salir del lugar.

Prevención

Dado que no se conocen las causas específicas que provocan la agorafobia, tampoco hay medidas concretas que ayuden a prevenir su aparición.

Sin embargo, sí se sabe que tratar las causas específicas que pueden provocar angustia, en muchas ocasiones puede prevenir la agorafobia.

Tipos

La Asociación Americana de Psiquiatría clasifica la agorafobia en:

  • Trastornos de pánico con agorafobia.
  • Agorafobia sin historia de trastorno de pánico.
  • Trastorno de pánico sin agorafobia.

Algunos especialistas también pueden clasificar esta patología según las diferentes situaciones que se pueden contemplar en una persona agorafóbica:

  • Ataque de pánico en una situación agorafóbica: En esta situación el ataque es previsible y está provocado por un estímulo externo. El paciente ha tenido ataques en la misma situación y cree que hay muchas posibilidades de sufrirlo nuevamente, lo cual hace que aumente su temor y, al final, termina teniendo el ataque.
  • Ataque de pánico previsible en una situación segura: El paciente predice que va a tener un ataque porque está muy activo emocionalmente, ya sea por alegría, estrés, tristeza, enfado o preocupación, por lo que evita tener niveles altos de emoción.
     
  • Ataque de pánico imprevisible en una situación segura: El pánico se desencadena cuando la persona se encuentra en un sitio calificado, según su criterio, como seguro.

    En este caso el estímulo es interno. Su cuerpo interpreta ciertas funciones fisiológicas o cambios corporales vitales que realiza la persona los malinterprete de forma catastrófica y genera una gran cantidad de ansiedad que, finalmente termina con un episodio de pánico.
     
  • Ataque de pánico por anticipación: El paciente asegura que sufrirá un ataque al exponerse al estímulo disparador de ansiedad, lo cual hace que sufra un ataque antes de haber sido expuesto al estímulo.

Diagnóstico

El diagnóstico de la agorafobia comienza con la evaluación médica y psicológica por parte del especialista, quien podrá necesitar hablar con las personas cercanas al entorno para conocer cómo se comporta habitualmente.

Tratamientos

El tratamiento que hasta ahora ha ofrecido mejores resultados en los agorafóbicos es la terapia de exposición, un tipo de terapia del comportamiento. Aproximadamente el 90 por ciento de las personas que se someten a ella mejoran.

Esta terapia suele combinarse con antidepresivos.

Con la ayuda de un especialista, la persona busca, confronta y permanece en contacto con lo que causa sus temores hasta que su ansiedad va aliviándose poco a poco debido a la familiaridad que adquiere con la situación.

Si la agorafobia no se trata, generalmente fluctúa en intensidad. En algunas ocasiones puede desaparecer sin un tratamiento formal, posiblemente porque la persona ha llevado a cabo algún tipo de terapia. Al igual que en el trastorno por pánico, la ansiedad en algunas personas que padecen agorafobia puede tener sus raíces en conflictos psicológicos subyacentes. En estos casos, la psicoterapia puede ser útil.

Otros datos

Complicaciones

El principal problema vinculado con esta patología es el consumo excesivo de alcohol para mitigar los síntomas que acompañan a la enfermedad. Esto sumado a las características de la agorafobia puede provocar que aumenten las dificultades para desempeñar adecuadamente su trabajo y mantenerlo.

Por otro lado, dado que estos pacientes permanecen mucho tiempo solos es frecuente que en ellos aumenten los sentimientos de depresión, soledad y las ideas suicidas.

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